La agenda del consulado se abre por bloques y se llena en cuestión de horas. No hay una hora fija que sirva para todos: hay semanas en que los turnos aparecen un martes a las siete de la mañana y otras en que se liberan un jueves por la tarde. Lo que sí funciona es entrar al portal todos los días, apenas uno se levanta, antes de salir a trabajar.
Antes de pedir turno conviene tener escaneados la cédula, la partida de nacimiento y un comprobante de domicilio reciente. Si vas por prórroga de pasaporte, revisa que la fecha de vencimiento esté dentro del rango que acepta el sistema. Si vas por un poder, el nombre completo de la persona que lo recibe debe coincidir letra por letra con su documento.
Si tu caso es una emergencia humanitaria, el camino es distinto al de la cita regular. Se suele pedir documentación que respalde la urgencia y una carta explicando la situación. No hay garantía de que te atiendan el mismo día, así que conviene preparar todo con calma y no contar con un turno inmediato.
Sobre las tasas, los montos cambian y no siempre coinciden con lo que uno leyó en un grupo de WhatsApp. Verifica el monto vigente el mismo día de la cita y lleva el pago en la forma que indique el portal, porque no aceptan cualquier método.